El acuerdo

Buscamos una forma de gobernarnos que pueda enfrentarse a los problemas de nuestros tiempo, y la buscamos antes de que se produzca una revolución violenta. Esto implica que para cambiar el presente sistema es necesario contar con la estructura de un partido político capaz de llegara a gobernar

Me parece urgente la movilización ciudadana, no ya en huelgas y manifestaciones de mayor o menor impacto, incapaces, aparentemente de desviar un ápice el rumbo que ha sido trazado para nuestro gobierno, sino una búsqueda real de alternativas políticas capaces de enfrentarse, en las urnas, a los partidos asentados cómodamente en el poder.
Con mayor o menor énfasis yo ando buscando las alternativas que me parecen más atractivas, pero mientras tanto creo que tampoco viene mal reflexionar sobre cual sería el programa político que debería tener ese partido ideal. 
El programa de este partido ha de ser breve y conciso, por lo menos al principio, y ha de basarse en puntos que gocen de un apoyo abrumadamente mayoritario entre los votantes. ¿Cuáles son eso puntos? ¿Sobre qué cosas estamos casi todos de acuerdo? Esta es la cuestión que nos deberíamos plantear. ¿Y si resulta que nuestras premisas iniciales no son ciertas? ¿Y si resulta que hay puntos sobre los que hay mucha división? Pues se quitan del programa.
No hay nada que no pueda someterse a debate, no hay nada sobre lo que todos los ciudadanos no tengan derecho a pronunciarse, pero los puntos que generen conflicto, que son precisamente a los que se aferran los partidos actuales para fomentar la división de la ciudadanía en beneficio propio, son los puntos que no deberán ser incluidos en el programa y deberán de ser tratados con calma, en un debate social abierto y democrático a lo largo de una o varias legislaturas, no decididos a priori en programas electorales.
Lo que nos interesa precisamente son esas cosas sobre las que los partidos no quieren hablar, sobre las que nosotros, los ciudadanos, estamos de acuerdo en contra de ellos, los que nos gobiernan, en contra de ellos, los que nos observan trabajar afanosos mientras sus millones invertidos en paraísos fiscales les permiten vernos como peones en un juego de ajedrez apenas entretenido.
Lo que nos interesa es saber en qué cosas estamos de acuerdo y alrededor de ellas construir un programa político suficientemente atractivo como para que nos reunamos a su alrededor.
Buscamos el partido del acuerdo.

 

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