Democracia Total 2017

1.- Introducción

Antes de que empieces a leer, déjame que apunte esto no es un post de 500 palabras. Esto es un artículo algo largo que resume y actualiza los contenidos más importantes del blog. Hace tiempo que empecé a desarrollar los conceptos expuestos en él. Desde entonces han pasado bastante cosas en el mundo de la democracia, he leído cosas, oídos cosas, vivido distintas experiencias que han hecho madurar mis ideas. Por otro lado, he pasado de escribir artículos en un blog de escasa difusión a la actividad política propiamente dicha, a tomar parte en varios movimientos sociales, lo cual me ha obligado a contestar muchas preguntas sobre mis ideas y a plantearme las cosas desde un punto de vista práctico y no solo teórico. Responder a las dudas que la gente constantemente expresa sobre la posibilidad de mejorar la calidad de la democracia no han hecho más que reafirmarme en mi convicción de que es posible. El hacerlo me ha proporcionado una visión más clara de los distintos aspectos que he intentado tratar a lo largo del tiempo en este blog.

Este artículo responde a dos necesidades. La primera y fundamental es contestar a la gente que a estas alturas me pregunta “qué es eso de la Democracia Total” sin tener que remitirlos a la lectura de todo el blog. La segunda es estructurar y resumir su contenido al tiempo que actualizo las ideas anteriormente expuestas sobre cómo es posible cambiar el mundo a golpe de democracia, contestando de paso a las objeciones más frecuentes que he escuchado a la posibilidad de una democracia participativa eficiente capaz de controlar a los poderes económicos. Aunque cada día que pasa me gusta menos el nombre que en su día elegí, seguiré refiriéndome al modelo como Democracia Total, aunque siempre hubiese sido preferible referirse a ello simplemente como democracia.

2.- Un intento de definición de la Democracia Total

Una Democracia Total es un sistema de delegación y representación en que el poder de los representantes públicos está en todo momento y de forma inmediata subyugado a la voluntad de quienes representan. Es un sistema en que la opinión de cada persona a la hora de tomar decisiones tiene exactamente el mismo valor y en el que lo importante NO es QUIÉN proponga una idea sino LA IDEA en sí, el nivel de apoyo que recabe entre la ciudadanía. Por lo tanto una Democracia Total ha de disponer de medios de información horizontales y mecanismos de diálogo a gran escala que permitan a esas ideas fluir libres de censura e influencias interesadas, impidiendo a unos pocos controlar la “opinión pública” o establecer una “verdad oficial”. Es necesario hacer hincapié en que la Democracia Total requiere un nivel elevado de participación ciudadana para desarrollar resistencia a la corrupción, aunque no requiere la utópica participación de toda la ciudadanía en constantes procesos de discusión y referéndum. En una frase se podría decir que una democracia total es una sociedad en que todas las personas tiene el mismo poder de decisión política al margen de que lo quieran ejercer o no.

3- Praxis de la Democracia Total.

Aunque más abajo se discuten las objeciones más frecuentes a la posibilidad de que el ser humano disfrute de una sociedad auténticamente democrática, aceptemos por ahora que la Democracia Total no es inalcanzable. Aceptemos al menos que su búsqueda puede producir un aumento en el grado de harmonía social. ¿Cómo sería esa posible puesta en práctica de la democracia total?

Debemos plantearnos dos cuestiones aparentemente independientes.

  • La primera es qué tipo de estructura organizativa o que mecanismos gozan de las propiedades que nos permiten clasificarla como una democracia total, o siendo más prácticos, qué tipo de estructuras confieren al ciudadano mayor poder y al gobernante menos, qué tipo de estructuras tienen más probabilidades de producir decisiones que conduzcan a la paz y al bienestar de los pueblos en vez de perpetuar en el poder y en la riqueza a unos pocos al precio de la violencia ejercida de forma indiscriminada sobre los demás.
  • La segunda pregunta es cómo podemos poner en práctica esos mecanismos, cómo podemos cambiar la forma en que nos organizamos venciendo no sólo la natural resistencia que oponen y opondrán siempre aquellos que hoy por hoy tienen la sartén por el mango, sino también la inercia social, la resistencia de quienes se nutren de las actuales instituciones y el miedo al cambio inherente a las sociedades.

Estas dos preguntas no se pueden responder de forma aislada y es imprescindible comprender que, por bueno que sea, ningún modelo teórico de democracia participativa tiene validez alguna si no está siendo utilizado para tomar decisiones vinculantes que repercutan en el funcionamiento de la sociedad. La teoría de la Democracia Total no sirve de nada si no es puesta en práctica.

Si un modelo organizativo es suficientemente eficiente como para permitir la toma de decisiones democráticas por parte de un grupo, su adopción por parte de un número creciente de individuos y su legitimación son si cabe más importante que la eficacia teórica del mismo. El desarrollo de brillantes modelos podría iluminar nuestro camino, pero sólo en la medida en que podamos implementar en la práctica sistemas de organización que nos hagan avanzar hacia esos ideales a partir del punto en que nos encontramos. Para una desarrollo más sesudo de este tema puedes leer el artículo “Un proyecto factible

Es decir, hemos de preguntarnos al mismo tiempo por la naturaleza del modelo a usar en el futuro y por la forma de acercarnos al él desde el presente. Muy probablemente el transcurso de los acontecimientos durante la puesta en práctica del modelo práctico transforme el modelo teórico, pero es no importa. Lo que importa es que el modelo en uso esté legitimado en cada momento por la aceptación de quienes lo usan y proporcione al grupo en cuestión la capacidad de adoptar modelos subsiguientes mediante los cuales avanzar en dirección al horizonte de la democracia total.

En palabras quizá menos complejas. Es necesario que encontremos y usemos un sistema organizativo capaz de producir eficientemente decisiones sobre cuya legitimidad estemos de acuerdo y que, a medida que el número de participantes en el proceso aumente, permita que éstos modifiquen el sistema para adecuarlo a las condiciones en los que es usado. Recordemos que a nivel político el proceso no habrá servido de nada hasta que ese número alcance el valor “suficiente” que se justifica a más abajo.

4.- Masa crítica de la democracia total

4.1 Suficientes no son todos.

Tal y como desarrollo en el artículo “Why Democracy?” el objetivo de la democracia es aumentar el número de personas que toma parte efectiva en el proceso de toma de decisiones. El principal mal de la democracia actual es que es muy barato para el gran capital comprar la voluntad de quienes durante cuatro o más años disponen de la facultad de tomar decisiones en representación de quienes los eligieron. Si comprando a diez ministros y unos cuantos jueces se maneja a cincuenta millones de individuos está claro el camino a seguir para los lobbies corporativos. Todo el mundo tiene un precio, aunque sea el miedo. Si esos ministros no pudieran tomar ninguna decisión sin el consentimiento de tan solo diez mil personas elegidas al azar, el precio a pagar por comprar a la sociedad sería mucho mayor. Idealmente, si las decisiones fuesen tomadas por toda la sociedad, el gran capital sólo podría seguir manteniéndose en su poder permitiendo que la sociedad viviese en condiciones suficientemente agradables como para poder permitirse no participar en políticas. Admitámoslo, la pasividad política es alarmante pero aunque no parezca que se pueda evitar, creo que gran parte de la dejadez que observamos tiene que ver con la sensación de impotencia, la noción de que nuestra voz y nuestros actos son insignificantes en el rumbo que toma nuestra sociedad. Evidentemente, si una persona supiese que su voz de hecho podría cambiar el sentido de una decisión sería mucho más susceptible de hacerse oír que si sabe que su presencia en una manifestación va a ser borrada de la memoria social por medio de falsedad en las noticias e informes policiales. Sobre todo si en vez de tener que pasar tres horas a la intemperie su activismo social puede limitarse a leer algunos artículos semanal o mensualmente, escribir un párrafo si siente necesario señalar un aspecto nuevo del tema a decidir o apretar un botón en una app.

Una democracia viva y activa, que busque la participación ciudadana como contrapeso a la influencia de los grandes poderes económicos ha de posibilitar un diálogo constante del que emanen las decisiones que habrán de ser llevadas a cabo por funcionarios del gobierno cuyo peso en la decisión ha de ser igual al de cualquier otro ciudadano, y que han de gozar de tal nivel de trasparencia que cualquiera pueda verificar que la decisión democrática se ha ejecutado de acuerdo a la voluntad que expresa. Un sistema tal permitiría a quienes sí estamos dispuestas a participar en la gestión de lo publico a tomar parte en dicho diálogo y en las reflexiones que nuestra sociedad debería estar llevando a cabo, cuestiones tan fundamentales como el medio ambiente, la igualdad de género, la pobreza en el mundo o el futuro de la humanidad.

Todas esas personas con inclinación política que participaríamos quizá del sistema, formamos parte de núcleos sociales de distintos tipos a cuyo futuro se encuentra ligado el nuestro, al defender egoístamente nuestros intereses defenderemos el de quienes nos rodean. Yo estimo que con que una de cada mil personas estuviese implicada en el gobierno de la rex pública estaríamos en buenas manos. Una de cada mil personas está probablemente suficientemente implicada en política como para dedicarle unas cuantas horas por semana. No es tanto, pero es todo lo que hace falta para empezar.

4.2- El problema de los grandes números

El número de participantes es el ingrediente fundamental de la democracia, pero es precisamente aumentar el número de participantes lo que tradicionalmente ha dificultado la cuestión. La imposibilidad hasta la fecha de organizar un debate productivo entre miles de personas es lo que ha derivado en las democracia representativas que tan fácilmente han podido corromper los poderes “fácticos”.

Es evidente que de forma natural el diálogo entre más de diez o veinte personas resulta difícil y la organización de más de cien individuos parece imposible sin la delegación de la responsabilidad en representantes, electos o no. Digo explícitamente “de forma natural” porque esto deja a un lado la realidad innegable de los medios de comunicación modernos. Existen ya aplicaciones informáticas del tipo Appgree que permiten saber lo que piensan con respecto a un asunto particular grupos humanos multimillonarios en cuestión de horas, si no minutos. Sin embargo estas aplicaciones no nos han llevado todavía a las puertas de la democracia total. Por tres razones.

  • La primera y fundamental es que aún no ha habido tiempo para llevar el proceso a buen término.
  • La segunda es que suelen ser aplicaciones que busca una rentabilidad en el mercado, suelen tener objetivos específicos, limitándose a rellenar un hueco particular del ágora virtual y no abarcando el problema en todas sus dimensiones, lo cual obliga a que los grupos de activistas tengan que recurrir a multitud de herramientas simultáneamente, dejando así fuera de la conversación a los menos tecnológicamente orientados. Además, esta dispersión de la información, con documentos en una plataforma, votaciones en otra y discusiones en otras varias más, complejiza los procesos y les resta transparencia, pues queda en manos de los activistas la tarea de sincronizar todas las herramientas con la misma información, introduciendo multitud de errores en el proceso. Por ejemplo, una organización que utilice por un lado Telegram, por otro una lista de distribución y por otro un canal de Slack tenderá a tener tres grupos aislados que mantiene conversaciones paralelas, no necesariamente coherentes porque pocos de los activistas podrán estar pendientes de los tres canales al mismo tiempo. Pero no hay que desesperar, ya hay numerosas organizaciones que trabajan sobre proyectos integradores, tales como democracyOS cuyo objetivo es claramente el adecuado.

  • La tercera razón por la que a mi parecer ninguna de estas plataformas funciona realmente es que aunque muchas de esas herramientas cuentan con comunidades que proponen modificaciones e ideas, la evolución de las herramientas no responde al resultado de un proceso democrático mediante el cual los usuarios deciden nuevas funciones y características de la plataforma. Los usuarios del sistema deben decidir democráticamente los cambios en la estructura organizativa del mismo para así garantizar su afección y la legitimidad del mismo.

Sin embargo, aunque en un principio me obsesionaba la idea de construir la plataforma de democracia perfecta, he llegado a la conclusión de que esto sería empezar a construir la casa por el tejado. Cualquier herramienta, cualquier plataforma, ha de ser un instrumento para facilitar el intercambio entre los individuos en su afán por construir una democracia. Independientemente de que sea en línea o en directo, el número de individuos con los que se puede mantener un diálogo constructivo está limitado por nuestra capacidad intelectual. Podemos votar junto a mil millones de personas, pero no podemos escucharlos a todos individualmente. La clave de la democracia son las estructuras de relaciones humanas que articulan la sociedad, no las aplicaciones informáticas que permiten votar. Lo interesante de internet es que permite que esas estructuras humanas estén geográficamente deslocalizadas, que tengan la visibilidad exterior y la persistencia (memoria) que requiere la transparencia, pero esas estructuras sociales deben diferir de las pirámides de representación que observamos ahora con amplias bases de ciudadanos que se limitan a votar cada demasiado tiempo y cimas de poder, estrechas como puntas de alfiler, en las que apenas unas docenas pueden poner el pie.

5 Soluciones posibles al problema de la Democracia Total

A lo largo del blog, subtitulado no sin razón “Ideas para cambiar el mundo”, he intentado desarrollar una serie de conceptos los cuales considero que podrían ayudar efectivamente, a hacerlo a golpe de democracia. Cada uno de estos conceptos se desarrolla en uno o varios mecanismos o estructuras sociales. Los elementos más importantes del modelo propuesto probablemente sean los siguientes:

  • Representación inmediata.
  • Delegación transitiva
  • Gobierno de las ideas
  • Participación opcional

5 .1 Representación inmediata

La representación inmediata implica que en cada instante cada cual puede decidir si quiere representarse a si mismo o delegar su voz y voto en otra persona. Esto implica que si la persona en quien he delegado mi voto lo utiliza de forma contraria a mis intenciones tendré la opción de, en un tiempo previsto de antemano, rectificarlo o entregárselo a otra. No deberíamos esperar cuatro años para decidir que nuestros gobernantes no están ni siquiera intentando implementar el programa político por el que depositamos nuestra confianza en ellos.

5.2 Delegación transitiva

Por otro lado está claro que no podremos hablar con las altas instancias todos los días, aunque sólo sea porque quienes ocupan cargos de responsabilidad no tienen tiempo para hablar con “todo el mundo” con regularidad. Por ello es más conveniente, si decidimos delegar nuestro voto, hacerlo en alguien que esté más pendiente y mejor informado que nosotras, pero a quien podamos pedir explicaciones directamente sobre sus declaraciones o elecciones además de tener un punto de contacto de confianza que nos ayude a orientarnos en el marasmo de la información que nos rodea. Estas personas que desarrollan una actividad política medio-baja, conocerán por la naturaleza de su actividad a otras que tengan una actividad política mayor en quienes podrán delegar su voto para unir fuerzas con personas de otros círculos geográficos o sociales. Estos delegados medios serán suficientemente accesibles como para que si yo pido explicaciones a mi delegado éste pueda hacerlo al suyo. Se establece entre los distintos niveles de delegación una relación de confianza favorecida por una posibilidad de control directo e inmediato. Esta delegación transitiva hace que el control sobre la clase política derive de relaciones de confianza mutua, una confianza que se puede justificar con hechos demostrables y que se ha de mantener a través de hechos demostrados. En un país como España no harían más de cuatro a seis niveles de delegación para que todo el mundo estuviese adecuadamente en contacto con los mecanismos de poder. De esta forma garantizaríamos que los “programas electorales” serían llevados a cabo o los representantes perderían su cargo.

5.3 Gobierno de las ideas

No obstante, una de las mayores lacras del sistema de partidos es que, incluso si éstos realmente genuinamente intentasen ejecutar sus programas electorales el votante tiene que decidirse por uno u otro, siendo imposible elegir los mejores elementos de cada programa. Veremos asociadas en un mismo program ciertas políticas ambientales a unas políticas económicas o educativas concretas, no pudiendo elegir nuestras opciones preferidas para cada uno de estos temas si están reflejadas en los programas de tres partidos distinto. En Democracia Total no gobiernan los partidos o las personas, sino las ideas. Aunque este concepto está desarrollado más ampliamente en otro post, digamos que las decisiones en distintas áreas son tomadas mediante distintos sistemas de representación, algo equivalente a lo que viene a ser hoy en día los ministerios pero integrados por gente como tú o como yo. No todo el mundo está interesado en participar en el debate político, pero de entre los que sí lo estamos hay quienes no tenemos mucho que decir, por ignorancia o falta de motivación, sobre temas específicos como la sanidad pública, la educación o la producción de energía pero sí sobre otros. Aún es más, hay personas que a lo mejor no se siente tentadas por la vida política pero que si tiene mucho que decir sobre la gestión de las redes de transporte u otros asuntos específicos de interés común. Son esas personas y sus opiniones las que necesitamos para gestionar nuestra sociedad y de cuyas ideas deberían emanar las soluciones a los problemas de nuestra sociedad. Así pues cada pirámide de decisión se ocuparía de un área de la gestión social. No tendríamos un presidente dando órdenes a un ministro, sino un ministro informando al presidente de lo que hay que hacer, porque así se ha decidido democráticamente partiendo de la opinión de los expertos y de la gente de la calle.

5.4 Participación opcional

Así pues nos encontramos frente a un sistema en que cada persona puede intervenir tanto como considere oportuno en el gobierno de la nación, tan frecuentemente como lo considere oportuno y en tantas áreas de lo público como desee. Puede dejar en manos de otros la toma de decisiones ya sea delegando su voto en otra persona y absteniéndose de participar personalmente. En cualquiera de los casos, independientemente de que esta persona quiera o no participar, o en qué medida lo haga ha de existir un portal de transparencia en el que pueda ver en cada instante todo lo que en su nombre se ha hecho, y quien lo ha hecho. Si quiere poder tomar parte en las decisiones o asegurarse de que su voto se usa adecuadamente, podrá activar alertas en el sistema que le avisarán de antemano sobre debates y votaciones, así como en el momento en que se produzca de la forma en que su voz se haya utilizado permitiéndole así rectificar.

 

6 Estructura del debate social.

La construcción del debate social es quizá la piedra angular de la sociedad y probablemente el problema lógico y social más difícil de resolver. Lo primero que nos hemos de preguntar es qué es el debate social. Para mi, si consideramos a la sociedad como un solo ser, el debate social es el flujo de información que permite a todas sus partes, en la medida de lo posible, hacerse consciente de lo que piensan todas las demás y hacerles llegar su propia opinión. Evidentemente esto es imposible de lograr a nivel individual, pero afortunadamente quienes somos hijos de un mismo tiempo nos debatimos interiormente entre un número bastante reducido de ideas concernientes al uso de cada aspecto de lo público. Es decir, con respecto a cada pregunta podemos agrupar las respuestas de nuestras conciudadanas en un número finito de grupos dentro de los cuales éstas coinciden aproximadamente. Tener un conocimiento profundo de lo que opina la sociedad en un cierto tema sería conocer con la mayor aproximación posible todas las respuestas más características así como el número de individuos que comparten cada una. Más allá de las respuestas, lo que nos debemos preguntar es por los asuntos que preocupan a la sociedad, por las preguntas mismas.

El mayor reto al que creo que nos enfrentamos es precisamente estructurar este debate social. Si lo lográsemos, si en cada instante pudiésemos saber qué piensan los demás sin tener que pasar por las interesadas declaraciones de sus representantes, sería muchísimo más fácil encontrar posiciones de consenso y por lo tanto paz y harmonía. Si la máquina de la democracia que permite al grupo como ente unitario conversar consigo mismo estuviese en marcha la democracia total sería un hecho inevitable, la solución propuesta pasa por establecer un control democrático del discurso grupal y los medios de comunicación.

El proceso de difusión de la información, una vez elaborado el “resumen” es muy sencillo. Los medios de comunicación de masas están para eso. Evidentemente es necesario que éstos sean independientes y fieles a su código deontológico, quizá que su contenido fuese el resultado de acciones colaborativas en que la relevancia de las noticias fuese resultado de la importancia que les concede la ciudadanía, o al menos que sean seleccionadas por redactores y periodistas que cuentan con el apoyo de la ciudadanía, no del gran capital. Esto generaría una esfera de debate público policromado e independiente que permitiría realmente reflexionar sobre cómo resolver los problemas en vez de luchar por lograr posiciones ideológicamente fijadas con anterioridad.

En el debate social, tal y como se define más arriba, hay dos direcciones en las que fluye la información. Una es de lo global a lo individual, que no presenta dificultades insalvables. La otra requiere soluciones novedosas para resolver un problema realmente complejo. Se trata de generar lo global a partir de las opiniones individuales.

El sistema de delegación piramidal descrito anteriormente es de hecho una forma posible de acercarnos a esta solución. En la construcción del debate cada ciudadana puede contribuir su granito de arena y su representante trasladarlo hacia la punta de la pirámide en la medida que se compartido por muchas otras personas. Sin embargo es muy importante que el ciudadano tenga varias opciones en quien delegar su voz. Lo deseable sería que si tú eres mi representante habitual pero en un campo determinado no estás de acuerdo conmigo fueses capaz de dirigirme hacia otra persona cuya opinión sea más parecida a la mía. Aunque estarías de hecho perdiendo “un voto” voluntariamente, estarías estableciendo un vínculo de confianza que a la larga podría granjearte mi apoyo en otros asuntos en los que mi opinión no está tan bien formada. La estructura piramidal es una mala solución al problema porque se basa en la buena fe de quienes han empezado a ascender por la pirámide de representación. La estructura asamblearia no puede ser implementada a gran escala. ¿Cual es la solución?

La ideas que presento a continuación está todavía en fase de desarrollo, y está esbozada en uno de los últimos post de otro blog relacionado con el movimiento DiEM25, desde el cual algunos estamos intentando crear este tipo de estructuras de debate que pueden dar pie a una democracia interna de base y participativa. El concepto se base en la estructura de círculos o nodos que se puede encontrar en una gran parte de movimientos sociales e incluso partidos políticos modernos. El problema que representa esta organización es que suele haber en cada círculo un coordinador que actúa de filtro y cuello de botella de las ideas que fluyen en ambas direcciones, o que el nodo ha de manifestarse de forma unitaria, perdiéndose así diversidad de opiniones. Es necesario que el círculo tenga información directa de varias fuentes y que se pueda expresar por varios medios. Los canales de comunicación han de ser redundantes. Si al menos dos o tres personas de cada círculo participan en otros círculos diferentes, y si algunas personas participan en tres o más aunque sea esporádicamente, tendríamos una estructura formada por círculos interconectados a través de la cual las ideas y los problemas fluirían a gran velocidad de un punto del tejido social al otro. Los círculos de actividad pueden ser específicos para una pirámide de decisión o no, ahora ya no importa la estructura de decisión, sino las relaciones humanas. Recordemos a estas alturas la premisa de que no es necesario que participemos TODAS en la construcción de lo global, sino que participemos SUFICIENTES. La base de cada pirámide de decisión estará formada por redes sociales fuertemente interconectadas que se encuentran cercanas a los problemas reales y son capaces de verificar lo adecuado o no de una solución propuesta. Los individuos en quien se deposite la confianza serán aquellos que por su implicación en la vida política tengan contacto con más personas así mismo implicadas y quienes sean capaces de producir ideas que generen consenso, o al menos acuerdo. De hecho, el interior de la pirámide puede ser concebido como una serie de círculos entrelazados y superpuestos. En los que ocupan la parte superior de la pirámide se encontrarían los individuos que participan en más círculos que posiblemente coinciden con quienes representa a más ciudadanas.

7.- La Democracia Total es posible

La cuestión que nos debemos plantear urgentemente es si la Democracia Total es posible, si tiene sentido su búsqueda, y mi respuesta al respecto es muy clara: si no lo intentamos nunca lo conseguiremos e incluso si lo intentamos puede que nunca lo logremos, pero los potenciales beneficios sociales de regenerar la democracia occidental son tan enormes que cualquier avance que logremos merecerá la pena. Por lo tanto la Democracia Total ha de ser un objetivo, un faro que marque nuestro rumbo en la transformación pacífica de nuestra sociedad. Probablemente la Democracia Total sea inalcanzable y casi con certeza indeseable. La misma palabra “total” suena poco democrática. Sin embargo no ha de preocuparnos tanto la posibilidad de implementar un modelo teórico determinado, que es lo que nos ocupa, sino la resistencia que presenta la gente a creer en la posibilidad de avanzar hacia una auténtica democracia participativa.

La primeras respuestas a estas ideas son siempre negativas, “es imposible”, dicen. Los argumentos más frecuentes defendidos por aquellos pesimistas que justifican el status quo de nuestra sociedad como un mal inevitable son los siguientes:

1.- Da igual el sistema de gobierno aparente porque los poderes fácticos, principalmente el económico, siempre encontrarán la forma de corromperlo.

2.- Es imposible que la gente se ponga de acuerdo porque el ser humano es muy complejo y en seguida sus proyectos sufren por la aparición de egos, ambiciones, rencores y rencillas.

3.- El voto electrónico necesario para una participación frecuente es frágil y susceptible de ser hackeado.

4.- El poder instantáneo en manos de las masas sólo puede producir desastres.

He de decir que a ojo de buen cubero el noventa por ciento de las personas con las que he hablado comparten todos o algunos de estos de puntos de vista. No obstante, a todas estas objeciones se puede responder, por el momento, de forma bastante sencilla. Empecemos por el principio:

7.1 Sociedad organizada frente a individualismo

La batalla contra la naturaleza humana y su egoísmo no tiene fin, pero se lleva luchando desde hace milenios y podemos darle un empujón para frenar el egoísmo rampante del neoliberalismo. En un sistema donde los intereses de la población están realmente representados, la legislación perseguirá constantemente a la corrupción en vez de institucionalizarla como encontramos hoy en día. Si no son los inmensamente ricos quienes hacen las leyes, sino que éstas se hacen entre todos o para beneficio de todos, al menos el juego del ratón y el gato habrá comenzado a jugarse de verdad. Podría parecer que, como nunca nos vamos a poner todos de acuerdo, el juego no podrá empezar nunca pero éste no es el caso como se argumenta a continuación.

7.2 Resolver un problema es sólo cuestión de medios

Evidentemente el desarrollar un sistema de diálogo que permita que millones de personas que usan distintas lenguas puedan dialogar y ponerse de acuerdo sobre lo que es mejor para Europa (o el mundo) no es una cuestión baladí. Predecir la existencia de ondas gravitatorias tampoco lo fue, ni mucho menos llegar a medirlas. Para ello fueron necesarios cantidades ingentes de ingenio, recursos materiales y económicos y casi cien año. La pregunta que yo me hago es ¿cuántos miles o millones de euros de fondos públicos se están invirtiendo hoy por hoy en el que sin duda representa el problema más acuciante para la humanidad? La respuesta es sin duda irrisoria comparada con el coste estimado en demostrar la existencia del bosón de Higgs, 13,250 millones de Euros. ¿No crees que la paz se merece bastante más que una partícula subatómica en esta momento de nuestra historia? Quizá con unos cientos de millones de euros podríamos empezar a resolver el problema, y los tenemos.

7.3- Seguridad informática para transacciones de bajo riesgo

Casi todos los críticos del voto electrónico parecen obviar que casi la totalidad del dinero que circula por el mundo es electrónico. El dinero son sólo registros en sistemas de cómputo financieros. La mayor parte de las transacciones tiene lugar de forma electrónica, sin que, en muchos casos sea necesaria ninguna confirmación por parte del pagador. Es decir, la seguridad de los votos también es una cuestión de recursos. Además, si todo depende de una votación cada cuatro años la recompensa por falsificar los resultados puede ser muy grande, suficiente como para arriesgarse a hacerlo, pero si hay constantes votaciones en distintos ámbitos la recompensa es mucho menor y la posibilidad de engañar al sistema constantemente se reduce. “You can fool some people some time, but you cannot fool all the people all the time”. Pero mucho más allá, si entendemos la soberanía ciudadana como un principio sacrosanto de la convivencia, sería importante perseguir y castigar a los usurpadores con las penas más altas que permitan las distintas legislaciones. Nada debería haber más penado, después de atentar contra la vida o la integridad de una persona que arrebatar su derecho a la libertad y por lo tanto a decidir sobre el propio futuro.

7.4 Estabilidad de la Democracia Total

Uno de los aspectos de la Democracia Total que más inquietudes suscita es la posibilidad que su instantaneidad pueda traducirse in disparatados vaivenes que lleven a resultados catastróficos. Este asunto está tratado en más extensión en otro post del blog, pero podemos resumir fácilmente los argumentos en unas pocas líneas. La Democracia Total no va nunca a ser impuesta por los poderosos, la Democracia Total habrá de crecer desde las bases sociales hasta poder enfrentarse a los propietarios del nuestras vidas y nuestras tierras. Podemos imaginar que un sistema impuesto pudiese no gozar de la estabilidad necesaria para mantenerse en pie, pero un sistema que alcanza tamañas proporciones de forma gradual habrá de desarrollar ineludiblemente los mecanismos de autocontrol necesarios para poder librar eficientemente las batallas que se le presentarán en la búsqueda de la justicia. Por otro lado, si las cosas se hacen desde el principio con suficiente sentido, y se trabaja desde el primer instante en los valores fundamentales que unen a todos los seres humanos a la hora de escribir una constitución para organizar nuestra futura sociedad no deberíamos temer que las cosas sean perores de lo que son ahora. Nunca está de más añadir que la democracia formal de la que gozamos ha sido la protagonista del holocausto, de la primera guerra mundial, y son sociedades supuestamente democráticas las que han generado las guerras más importantes de los últimos cien años, está llevando al planeta hasta el agotamiento poniendo en serio peligro la supervivencia de nuestra civilización. No es fácil hacerlo peor.

Conclusiones

Más o menos así imagino yo hoy por hoy una posible Democracia Total. Que éste modelo sirva y sea eficiente o no para una democracia a gran escala es bastante irrelevante en estos momentos. Lo único verdaderamente importante es iniciar la búsqueda del primer sistema de una serie de métodos posibles que nos permitan avanzar en el camino de la democracia participativa. Dada la situación en la que nos encontramos hemos de dar el primer paso, que sea la base para el segundo, que sea a su vez la base para el tercero. No es imaginable sustituir el sistema de gobierno que tenemos por otro radicalmente distinto sin mediación de sucesos violentos, y precisamente eso es lo que queremos evitar a toda costa.

Es posible imaginar varios escenarios mediante los cuales la democracia puede hacerse fuerte en Europa. El que yo considero más probable es la introducción de la democracia en los partidos políticos. Por increíble que parezca ni siquiera un partido como Podemos o un movimiento social como Diem25 (Democracy in Europe 2015) tienen una estructura interna suficientemente democrática para que todas las personas que participan en ellos sientan que tiene realmente la capacidad de modificar las decisiones que se toman en su nombre. Una vez que los partidos fuesen internamente democráticos sería muy fácil democratizar las instituciones, constituciones, legislaciones… pero la cuestión fundamental queda por resolver. ¿Cómo pueden orquestarse una democracia participativa masiva?

Considero que las mayores posibilidades de éxito las tendría un proyecto en el cual el número de participantes fuese aumentando a medida que las reglas del juego democrático lo van permitiendo. No es probable que las mismas reglas funcionen para un grupo de diez que para uno de diez millones, pero quizá no haya que modificarlas demasiado para aumentar progresivamente el tamaño del grupo. Un trabajo duro y sistemático espera a aquellos que estén dispuestos a detonar el proceso en distintos lugares. Un trabajo poco gratificante al principio, sin duda. Alcanzada una masa crítica el proceso se estabilizará a si mismo y la democracia se derramará por los movimientos sociales y las instituciones. Así sucesivamente hasta que el gran grupo se llame Europa y nuestro continente goce de la paz y harmonía a la que sin duda conducirá una sociedad más justa que se relaciona con sus vecinos de acuerdo a criterios humanos y de justicia y no para conseguir beneficios económicos que sólo repercuten en sus mal llamadas élites, poniendo en peligro a menudo cosas tan importantes como el aire que respiramos, el agua que bebemos y la misma paz.

Y ahora sí, creo que si te interesa el tema, estés o no estés de acuerdo con mis ideas, creo que sería fantástico que leyeses el blog desde el principio y criticases todo en lo que no estés de acuerdo, porque LA CONVERSACION que nuestra sociedad no parece terminar de entablar es precisamente cómo llegar a una auténtica democracia. Basta ya de hablar si es o no es posible. Desde el punto de vista rigurosamente lógico no parece que la sociedad esté sujeta al rigor matemático y que sea posible demostrar que la democracia es imposible, que la paz es imposible. Sin embargo bastaría con encontrar el método de hacerlo para demostrar que es posible. Además, como ya he mencionado antes, no es necesario llegar a una democracia total para mejorar la calidad de nuestra democracia, pero es necesario enfrentarse a un problema extremadamente complejo que quizá tenga soluciones sencillas. Piensa en democracia, habla sobre democracia, escribe sobre democracia, juega a la democracia, programa democracia, vive en democracia, pregúntate qué es democracia y estaremos un poquito mejor de lo que estaríamos si no lo hicieses.

Cuánto tiempo transcurra desde que la sociedad decida tomarse en serio emprender el camino hacia la Democracia Total hasta que sus consecuencias se hagan visible en el día a día es una cuestión que sólo podremos resolver en la práctica si es que decidimos emprender este luminoso camino invirtiendo en él los recursos necesarios. Lo que parece claro es que si no lo hacemos estamos condenados a vivir sometidos a los designios de unos pocos afortunados que heredaron inmensas fortunas conseguidas a través del tiempo gracias al pillaje y a la influencia ilegítima adquirida a través de mecanismos de poder impuestos por ellos mismos. Las escasas grandes fortunas generadas en los últimos años no cambian nada de lo dicho. Por increíble que parezca la mayor parte de los fondos de la sociedad europea parece seguir en manos de las mismas familias que hace quinientos años, literalmente, al menos así demuestra un estudio hecho en Florencia.

¿Estás dispuesta a cambiar el mundo?

Salud, Paz, y Democracia

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