Libertad y poder

 

La libertad es la capacidad de decidir sobre tu propio destino y el de tus bienes. El poder es la capacidad para decidir sobre el destino y los bienes de los demás. El ejercicio del poder sobre un tercero manifiesta una pérdida de libertad por parte de éste. Poder y libertad son por lo tanto dos caras de la misma moneda. Cuanto más poder detentan sobre ti, menor es tu libertad. Si en la sociedad hay unos pocos que tiene mucho poder, esto implica que los demás tienen muy poca libertad.

Podemos llamar capital a todo lo que aumenta si es debidamente invertido. Si el que tiene poder lo invierte adecuadamente en obtener más poder, éste aumenta. El poder es por lo tanto una forma de capital.

El capital monetario es por supuesto la forma fundamental de ese poder y las normas que regulan los intercambios monetarios son en realidad una normalización de los intercambios de poder y una herramienta para que éste poder se pueda multiplicar en manos de quiene más ostentan, en detrimento de la libertad de los demás.

La información también es otra forma de capital. Puede invertir la que tienes en adquirir más, o desperdiciarla. La legalidad democrática es sin duda otro ejemplo de bien capitalizable, puesto que debidamente invertida fomenta las condiciones que propician la democracia. Puede fortalecerse y extenderse. La democracia, como el dinero o el poder, se pueden desperdiciar y arruinarse. Depende de como la usemos.

La libertad es sin duda la forma de capital más importante en nuestras vidas. Eres libre de usar la poca libertad que te han dejado en lograr más libertad o usarla para encerrarte en un cuarto y tirar la llave. Para que tu libertad real aumente, para poder vivir libre de la cárcel del miedo, para que la calle y la noche no signifiquen peligro, es necesario vivir en un mundo justo e igualitario, es necesario contribuir a la libertad de los demás y que cada uno detente tanto poder como ello resulte útil para la sociedad. La mejor forma de conseguirlo es sin duda una democracia vigorosa donde las decisiones sean tomadas por el bien común de acuerdo a los designios de la mayoría.

Puedes elegir usar la libertad de la que todavía gozas, que no es demasiada, en la construcción de una democracia que garantice tu libertad personal y tu derecho a tener esperanza en una vida mejor. También puedes invertir esa libertad en tomar parte irreflexiva en el gran juego que el poder mundial ha puesto en marcha para sustentarse haciéndose dueño de nuestro tiempo y encauzando nuestras necesidades y deseos hacia su propio beneficio.

Invierte tu libertad en adquirir libertad. Verás, si lo haces sabiamente, que produce grandes réditos, aunque esa libertad indudablemente tiene un coste, puesto que ha de ser protegida, cuidada. El precio de tu libertad es tu compromiso por participar en el proceso democrático, pero eres tú la que elige cómo, hay muchas formas.

Si elegimos correctamente cómo invertir nuestra libertad el valor del capital monetario se verá reducido frente al capital humano total. Las personas valdrán más, las malas intenciones menos.

Salud paz y democracia.

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